Lo femenino en el arte: La perspectiva de la mujer en el Romanticismo y Modernismo

La pintura como arte visual es una forma de expresión y representación de las ideologías de cada época, país, y artista. Una de las cuestiones ideológicas que siempre ha sido un tema de debate y perspectiva es la imagen de la mujer y lo femenino en el arte, ya que en la mayoría de los casos esta visión es expresada desde el punto de vista del hombre y representa así algunas ideologías generales de la época. En este ensayo se pretende profundizar en la perspectiva femenina de los movimientos artísticos del Romanticismo y Modernismo y analizar los cambios y las similitudes de éstos.

A finales del siglo XIX y en el siglo XX, el arte pasó por múltiples cambios debido a la influencia de distintas tendencias y escuelas de la época. Uno de los primeros movimientos del siglo XIX fue el Romanticismo, en términos generales éste rechazaba las ideologías racionales de la Ilustración; por otro lado uno de los últimos movimientos que apareció dentro de los ismos fue el Modernismo, o llamado Art Nouveau en Francia, Jugendstil en Alemania y Modern Style en Gran Bretaña.1 Este es un movimiento que pretendía globalizar o fusionar todas las artes, incluyendo a la pintura, hacia el “templo unificador” o la arquitectura, es por eso que aunque las artes visuales contenían cierto  grado de simbolismo éstas tenían un propósito decorativo como prioridad llamadas así las Art Decó (Junquera, 2003).

El Romanticismo es un movimiento artístico o intelectual que influencia muchas obras de literatura, pintura, música y arquitectura en el periodo iniciado a finales del siglo XVIII hasta mediados del siglo XIX. Esta escuela surge como crítica al razonamiento y materialismo físico que predominan en el Siglo de las Luces o mejor conocido como el periodo de la Ilustración (“Romanticism”, 2013). En esta época los artistas, influenciados por el neoclasicismo 2, dejaron a un lado la razón, prefiriendo la sensibilidad individual para crear sus juicios estéticos y así las obras de arte. Esta nueva sensibilidad los hizo apreciar el mundo a través de la subjetividad, como se muestra en la siguiente cita: “El artista romántico rompió con la imitación y dejó de considerar la realidad exterior como el único modelo […]  para adentrarse, a través de la inspiración en las interioridades de su propio ser” (Obrist, 2002, p. 2147). Por lo anterior muchos artistas se veían influenciados por las sensaciones pasionales como el horror, la libertad y sensibilidad, la fascinación y el vértigo.

Por el otro lado el Modernismo surge a la par de otras corrientes como el Simbolismo, muchas veces estos dos se confunden, sin embargo, el primero pretende ser el arte de su época, puesto al servicio de la sociedad, sin tener un sentido trascendente en cambio el segundo (Junquera, 2003), manifestaba un rechazo a la industrialización y tecnología que había estado presente al final del siglo XIX. Muchos juzgaban que el Modernismo creaba arte para la clase burguesa, pues ellos eran quienes adquirían los cuadros con propósito decorativo. En otras palabras, en esta corriente el arte es un arte aplicado, por lo que el diseño gráfico es utilizado de en las artes visuales. Los enfoques estéticos se inspiraban en lo decorativo combinado con un toque de misticismo, culturas no occidentales, entre otros, tal y como se expresa en la siguiente cita:

lo mítico, la fascinación por lo fantástico, una fuerte influencia de civilizaciones orientales, la creciente atracción por elementos decorativos y la simetría como principio de composición ligada a la ornamentación naturalista, la exaltación de la línea siempre en movimiento que se transforma de débil motivo decorativo en vigoroso elemento estructural (Bing, 2005, p.2).

La mujer en el Romanticismo

La imagen o representación de la mujer en la pintura romántica se lleva a cabo bajo las ideologías de este movimiento, en donde se quieren integrar: el deseo, la poesía, el cuerpo, la intuición, el amor y la muerte en un “todo” artístico 3. Aunque lo anterior dependa mucho del artista y su visión de la percepción femenina o de la mujer, se puede decir que hay muchos arquetipos que se repiten y que han logrado construir una imagen de la mujer del Romanticismo (Sánchez, 2004, p. 70).

En términos generales se podría clasificar a los autores románticos como autores mundanos, ya que explotan el mundo humano y con ellos los “placeres” del hombre, lo cual cobra vigor en esta corriente, sin embargo,  éstos mismos utilizan la libertad social de una manera prudente, en particular en el arquetipo de la mujer, donde se lleva a cabo una batalla entre la mujer idealizada, representando el amor puro y la naturaleza sensual de la belleza y sumisa al hombre; con la mujer burguesa, “cortes” y cabeza de la familia (Diocaretz, 2001, p.14).

Por otro lado, también se crea un estereotipo o arquetipo de la mujer mística, en donde se unen las ideologías del terror y la pasión; con esto muchos artistas que pertenecen al Romanticismo utilizan el espiritismo, los sueños, que normalmente significa un amor imposible, incomprendido  y que el mundo nunca entendería, como se muestra en al siguiente cita:

La mujer inaccesible, que ni siquiera puede ser concebida como objeto de amor y adoración porque sus miras están puestas en Dios, alcanza una dimensión casi incorpórea, por supuesto, totalmente alejada de cualquier carnalidad, es casi un espíritu pero se trata de una mujer que representa al amor, al amor que el romántico proyecta sobre una imagen, de mujer construida por él mismo (Sánchez, 2004, p. 73).

Esta última figura se inspira de las pasiones obscuras del Romanticismo, que por su naturaleza individualista es diferente en cada pintor, dependiendo del país, su situación cultural, la vida del artista, etc. Se puede considerar que cada imagen o representación era una libre manifestación de sus puntos de vista, inspirados del interior de Yo y de los sentimientos y pasiones humanos.

Para poder analizar con precisión los arquetipos de la mujer representados en el Romanticismo, se estudiarán a dos artistas, el primero de Francia, Jean-Auguste Dominique Ingres, y el segundo del Reino Unido, Johann Heinrich Füssli o mejor conocido como Henry Fuseli.

Jean-Auguste Dominique Ingres: idealización y realidad

Jean-Auguste Dominique Ingres nació en Montauban en 1780. Desde chico mostró talento para la pintura pero fue en 1800s  en Italia donde conoció la obra de Rafael e inspirado en la pintura clásica realizó Aquiles y los enviados de Agamenón (1801)4, sin embargo el artista sentía un constante debate entre la idealización, inspirada en al arte antiguo y el apego a la realidad de los clásicos (Durá & Saborit, 2002, p. 2194).

La pintura con la que inició en el movimiento del Romanticismo fue El sueño de Ossian (1813-1835), siendo una de sus obras fundamentales. En la siguiente figura se puede ver como el artista se vio inspirado por ideologías románticas como las batallas del pasado, los sueños y la mezcla de éstos con la realidad, lo cual fue inspirado por los poemas de Ossian, escritos por James Macpherson 5 (p.2194).

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El afán de Ingres por la idealización se hace presente en los retratos que realizó de mujeres, donde daba su propia apreciación de la sensualidad y la belleza estética (p. 2195). A pesar de lo anterior también captó retratos donde se aprecia la mujer “cortés” o la mujer burguesa de la época, esto se puede ver en su cuadro Madame Moitessier (1852-1856), que aunque es un retrato elaborado y lleno de detalles, no representa su idealismo individual.

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Por otro lado en la pintura Jupiter y Tetis (1811), en una representación de una ninfa frente a Júpiter, escena inspirada de La Iliada 6, se ve reflejada la sensualidad de la mujer, su imagen pura de amor que al verse enfrentada al hombre cae sumisa ante él, como se entiende en el siguiente fragmento “instinto de lo natural, la erótica, sin connotaciones peyorativas ni morales, pero sí mostrando las ataduras que para el hombre libre supone la vinculación con lo sensual” (Sánchez, 2004, p. 75). Como se puede ver la mujer se comporta como un mito lejano, que se destruye o hace real con el contacto del hombre, ya que existe en el sueño masculino, que se rompe cuando se hace real, o cuando pretende romper las expectativas que ha creado sobre ella el hombre (p. 76).

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Henry Fuseli: misticismo y fatalismo

Johann Heinrich Füssli nació en Zurich en 1741 pero en 1973 se trasladó a Londres siendo llamada Henry Fuseli, traducción en inglés. El artista se inspiró en la Antigüedad clásica7 que se reflejaba en las obras de Milton y Shakespeare. De lo anterior sacó  el fatalismo, lo terrible, presentando el lado oscuro del Romanticismo. En la obra La bruja nocturna visita las brujas de Lapland (1796), se puede ver la inspiración de Macbeth puesta en estas brujas o pecadores que personificaban el espanto (Durá & Saborit, 2002).

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En la representación y el afán por lo terrible se ve también representado en la imagen de la mujer que el artista incluía en sus obras. Esta imagen combinaba el sexo con la violencia y el miedo, donde se exaltaban ideas de dolor y peligro (Durá & Saborit, 2002). La imagen de la mujer mística con tintes fatalistas es la que se ajustaría a la percepción de Fuseli en sus obras. Una muy importante fue llamada La pesadilla (1781) se puede ver, como los factores oníricos, representativo de la época se hace presente, al igual que en Ingres con El sueño de Ossian, donde los colores grises representando el terror van acabando con la blancura, representando la pureza, de la mujer, lo que puede significar una perversión de la imagen de la mujer cortés, cambiando hacia una sensualidad mística, peligrosa e inalcanzable.

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En otras de sus obras representó su percepción e ideales acerca de la mujer a través de los rostros o su mirada, que era diferente en cada pintura; por ejemplo en la obra mencionada anteriormente refleja una expresión de abandono, mientras que en la pintura llamada Lady Macbeth (1784) el rojo se concentra en los ojos de terror, desconcierto y miedo. En esta pintura se puede ver como Fuseli abandona completamente la visión de la mujer “cortés” y ama de casa que se tenía para introducirle emociones y sentimientos pasionales, como es el espanto y el terror, de esta forma se va rompiendo el idealismo de la maternidad y la mujer pura que caracterizaba épocas anteriores.

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La mujer en el Modernismo

El Modernismo o Art Nouveau, como más se le dice por su uso en Francia, como ya se mencionó se caracteriza por ser un arte decorativo, por lo anterior el uso de los ornamentos en las artes visuales se transforman no sólo en una estética sino en un símbolo: “la función convertida en un placer estético” (Bing, 2005, p. 3). Esto lo combinan mucho los artistas para presentar su percepción e ideales mezclando las formas con elementos decorativos.

Aunque es una corriente artística con funciones pragmáticas, las influencias del Simbolismo se hacen presentes en las pinturas, y en muchas ocasiones a través de la mujer. La musa del Modernismo era la mujer sensual, como las cortesanas parisinas, sofisticadas y representadas con una dramática sensualidad (p. 4). En este sentido la mujer era vista como eje de la vida representando la fertilidad y reproducción que era necesaria para la evolución, y asimismo el sexo a partir de teorías freudianas8 fue percibido como algo fundamental en el individualismo.

La mujer en esta corriente fue representada de manera frágil y exótica, sin embargo representaba según los artistas algo demoniaco, como una visión contradictoria de lo que se presentaba, que a través de los ornamentos se podía hacer visible. En la siguiente cita se puede ver como los artistas acoplaron las técnicas  para crear una imagen nueva de la mujer, que no fuera realista o humana: “Ser de transformación y metamorfosis, por ello siempre reflejada con extrema fantasía y asociada a la pasión sobrenatural” (p. 4). Lo anterior, en términos de simbolismo se relaciona con los ideales pasionales y la visión fantástica y onírica del Romanticismo, sin embargo, en estética difieren mucho, además de que en esta corriente se incorporan culturas orientales, mitología medieval y se mezcla la imagen humana, más que con el misticismo como en el primer movimiento,  con lo imaginativo y fantástico, además de lo animal. Esta mezcla se relaciona con los principios orientales del yin y yang9 de tal manera “la mujer forma parte de magníficas composiciones y simbiosis, por ejemplo con las alas de la mariposa o bien con la cabellera que se enreda atrayendo en una red irresistible, sutil alusión de la medusa” (p. 4).

Con base en los conceptos anteriores se analizará la imagen de la mujer en dos artistas modernistas Jan Toorop, pintor holandés y Gustav Klimt de la Escuela de Viena, quienes forman parte del Art Nouveau o Modernismo, sin embargo su obra se ve influenciada por el Simbolismo lo que crea que las ideas expresadas anteriormente estén más presentes.

Jan Toorop: la manipulación de la figura

Jan Toorop nació en La Haya en 1858, su técnica artística se llamó “idealismo lineal” ya que combinaba el dibujo ondulante puesto al servicio de imágenes alegóricas. Este pintor se vio muy influenciado por el simbolismo y neoimpresionismo, sin embargo fueron las ideas modernistas que caracterizaron sus más importantes obras. A pesar de lo anterior en 1905 se convirtió al catolicismo, por lo que puso su arte a la disposición de la Iglesia Católica, por ejemplo uno de sus cuadros Los apóstoles Tomás y Tadeo (1909) donde el mensaje es meramente religioso (Junquera, 2003).

Antes de su época religiosa alcanzó a crear cuadros con base en la figura femenina, donde quebranta el aspecto de la mujer como si fueran marionetas y que incorporándole líneas onduladas les da un aspecto casi de insectos, lo anterior se hace presente en pinturas como Fatalidad y Las tres novias (1983). En estas pinturas sobresaltan las ideologías no europeas, en este caso Toorop refleja un hinduismo tántrico10. En la primera obra se puede ver como el autor expresa un tipo de melancolía a través de las líneas sinuosas y ondulantes, así como el autor Bing (2005), lo dijo el su obra L’Art Nouveau, la musa de esta corriente padecía del “mal du siécle” o la melancolía (p. 4).

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Por el otro lado en Las tres novias el exotismo de las Islas de Java, donde era originario el artista, se ve presente en las figuras y composiciones alegóricas. La imagen de la mujer se aleja de todo concepto occidental o “cortés” que todavía estaba presente en el Romanticismo, siendo la sensualidad puesta de manera dramática. Las figuras esqueléticas de la tres novias, se acercan o inspiran en el tantrismo representando los tres aspectos de la mujer: sacro, nupcial y pecaminoso (Junquera, 2003).

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Gustav Klimt: Modernismo simbólico

Gustav Klimt nació en Viena en 1862, el artista comenzó por hacer varios trabajos decorativos, como su participación en el Museo de Historia de Viena, donde hizo una colección para representar distintos momentos históricos. En 1897 lideró un grupo denominado Secesión Vienesa11 que promulgaba un arte nuevo dejando las técnicas antiguas y fijándose en la interacción  con la vida. En su etapa de madurez artística, Kilmt pudo poder mezclar de manera equilibrada las corrientes del Modernismo y Simbolismo basando su estética en “el refinamiento ornamental, la delimitación preciosista de contornos, y el característico abandono de profundidad espacial en pro de una representación bidimensional” (Durá, & Saborit, 2002). En sus cuadros combina las figuras con lo abstracto, es decir incluye el decorativismo del modernismo con lo el exótico morbo del simbolismo (Junquera, 2003). Lo anterior se puede ver por ejemplo en su obra Danae (1907), mostrada en la Fig. 9 donde está más representado el erotismo de la mujer que caracteriza el simbolismo, por el otro lado en El beso (1908), lo decorativo y ornamental forman mayor presencia en la pintura, a través del binomio entre la figura y el esquema, aquí se aplica nuevamente el principio de dualidad del que ya se había hablado como parte de la corriente modernista.

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En la obra La esperanza I (1909), se representa de manera explícita la imagen de la mujer a través de los ideales de esta corriente artística. Se puede ver como una joven embarazada y desnuda mira de manera seductora al espectador mientras ignora las fuerzas adversas que se presentan al fondo, lo anterior representa un clima de sensualidad que va más allá de los parámetros establecidos en Europa en aquella época, introduce otra manera de ver a la mujer sensual y erótica, y como ésta se transforma en la poseedora de su propio destino al rechazar las señales de adversidad.

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Conclusión

Las artes visuales y la pintura en específico son herramientas y canales de expresión acerca de los ideales y percepciones que tiene cada artista sobre la realidad. En muchos casos las corrientes estéticas y movimientos artísticos influencian las técnicas que utiliza cada uno de ellos así como los ideales en los que se basan para expresarse. La imagen de la mujer ha estado implícita en el arte desde los inicios de éste y se refleja mucho el papel que tenían en la sociedad y en la percepción de los hombres. En el siglo XIX distintas corrientes o ismos abundaron el siglo con distintas maneras de expresión, una de las primeras el Romanticismo y de las últimas el Modernismo. Al haber analizado la imagen de la mujer en ambos movimientos se pudo notar su transformación a través de los años, aunque tienen elementos en común, como el erotismo y la sensualidad, que se presentaban en ambos, aunque en el primero todavía permanecía el papel de la mujer “cortés” o pura que se desvanece a través del misticismo ideal, como se vio con Ingres y el terror, con Fuseli. Por el otro lado el Modernismo utiliza una sensualidad dramática inspirado por filosofías orientales como el tantrismo y se inspira en lo erótico del Simbolismo, de tal manera que la mujer se transforma en figuras abstractas, expresado en las obras de Toorop y Klimt, y alejadas del concepto occidental de la mujer cortés y cabeza de la familia, en este caso se toman ideologías de la época para hacer de la mujer la cabeza de la vida y la sexualidad, donde se encuentra el individualismo.

Lo anterior es un ejemplo perfecto de como el arte y la pintura sirven para analizar a las sociedades, a través de esté se pueden ver las ideologías de una época y de los artistas, su contexto y países sin tener que adentrarse en un estudio sociológico extenso, esta investigación es una clara muestra de esto. A través de las distintas corrientes se puede ver como la imagen de la mujer se vuelve menos cliché o estereotipada, aunque siempre se va a ver el vínculo entre la mujer y la sexualidad, lo que se puede interpretar como una objetivación de su imagen y cuerpo, claro que el arte que se analizó es desde artistas hombres, que en el siglo XIX imperaban más que las mujeres, por lo que la interpretación de éstas es sesgada. Por lo que este trabajo podría invitar a realizar más estudios sobre el papel de la mujer en el arte como creadoras de éste y no como musas, para así tener otro punto de vista sobre su percepción de la vida y la realidad.

Notas

1. Citado en Junquera, J. (2003). Historia universal del arte / dirigida por Juan José Junquera ; coordinada por José Luis Morales y Marín. Madrid : Espasa-Calpe, 2003.
2. El Neoclacismo surge a partir de la Revolución Francesa en donde se hace una crítica a la razón, Kant, uno de sus mayores pensadores, pone en manifiesto nuevas posibilidades de la perceptiva. Este movimiento fue característico del imperio napoleónico que surgió en contra del barroco y rococó. Citado del siguiente texto: Obrist, M. (2002). Introducción. el romanticismo. In R. Martínez (Ed.), Historia del Arte (Vol. 12, pp. 2146-2149). Barcelona: Editorial Oceano.
3. En texto de Durá, R., & Saborit, J. (2002). Pintura. In R. Martínez (Ed.), Historia del Arte (Vol. 12, pp. 2187-2249). Barcelona: Editorial Oceano.
4. Ingres pintó Aquiles y los enviados de Agamenón en 1801, en la Escuela de Bellas Artes en Paris, con la que obtuvo el Premio de Roma. Citado en: Durá, R., & Saborit, J. (2002). Pintura. In R. Martínez (Ed.), Historia del Arte (Vol. 12, pp. 2187-2249). Barcelona: Editorial Oceano.
5. James Macpherson fue un poeta escocés que utilizaba como seudónimo Ossian, fue autor de poesía del movimiento llamado prerromanticismo, Durá, R., & Saborit, J. (2002). Pintura. In R. Martínez (Ed.), Historia del Arte (Vol. 12, pp. 2187-2249). Barcelona: Editorial Oceano. p.2194
6. En el cuadro de Ingres, Tetis una ninfa le ruega a Júpiter que interceda por su hijo, escena que se narra en el mito homérico de La Iliada. Texto en Durá, R., & Saborit, J. (2002). Pintura. In R. Martínez (Ed.), Historia del Arte (Vol. 12, pp. 2187-2249). Barcelona: Editorial Oceano. p.2194
7. Antigüedad clásica se denomina a la época antigua de Grecia y Roma, la filosofía, el arte y el pensar de esos tiempos, recuperado de la Enciclopedia Británica.
8. Según las teorías freudianas, las etapas psicosexuales son cuando el ser humano va experimentando placer o satisfacción sexual durante su vida, lo que hace que al madurar se desprenda de los deseos maternos para encontrar su propio YO. En el texto: Bing, S. (2005). L'Art Nouveau. translated from the French by Irene Sargent, The Craftsman, 3.
9. El Yin y Yang es una filosofía que proviene del taoísmo, o las ideologías orientales, que expresa la dualidad existente en el Universo: Bing, S. (2005). L'Art Nouveau. translated from the French by Irene Sargent, The Craftsman, 3.
10. Hinduismo basado en el tanta, el cuál inspira otras filosofías orientales que se basa en tradiciones esotéricas que enseñan a utilizar el deseo como sendero a la realización personal. En Junquera, J. (2003). Historia universal del arte / dirigida por Juan José Junquera ; coordinada por José Luis Morales y Marín. Madrid : Espasa-Calpe, 2003
11. Asociación fundada en 1897 por un grupo de artistas que abandonaron la Asociación como un proyecto de renovación artística en texto de Durá, R., & Saborit, J. (2002). Pintura. In R. Martínez (Ed.), Historia del Arte (Vol. 12, pp. 2187-2249). Barcelona: Editorial Oceano.

Bibliografía

Bing, S. (2005). L’Art Nouveau. translated from the French by Irene Sargent, The Craftsman, 3.

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Durá, R., & Saborit, J. (2002). Pintura. In R. Martínez (Ed.), Historia del Arte (Vol. 12, pp. 2187-2249). Barcelona: Editorial Oceano.

Junquera, J. (2003). Historia universal del arte / dirigida por Juan José Junquera ; coordinada por José Luis Morales y Marín. Madrid : Espasa-Calpe, 2003.

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Sánchez García, R. (2004). Imágenes de la mujer en el Romanticismo de Espronceda (Sancho Saldaña). EPOS. Revista de literatura, 20, 69-83.

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